Apostar la infancia: el desafĂ­o urgente de regular el entorno digital y proteger la salud mental juvenil

El impacto del entorno digital en la vida de niños, adolescentes y jóvenes ha superado con creces las formas tradicionales de consumo. Hoy, el debate ya no se limita al alcohol o las sustancias psicoactivas; la adicción sin sustancia —impulsada por las apuestas en línea y el diseño adictivo de las plataformas digitales— se consolidó como una de las principales amenazas para la salud mental en la juventud. En este contexto, la Legislatura abordó la problemática a través del conversatorio «Ludopatía, salud mental y juventudes», centrado en analizar las respuestas normativas y de contención necesarias frente a este fenómeno.

Un problema global que exige leyes flexibles

Durante el encuentro, el vicegobernador Miguel Acevedo remarcó el carácter transversal de la problemática y la necesidad de que la labor legislativa no quede desfasada frente a los avances tecnológicos:

«Hay un mundo digital y una virtualidad que nos traspasa. Muchas veces podemos tener una visiĂłn local, pero lo digital puede excedernos porque ahĂ­ no hay fronteras, es mundial, es global. No hay que temer en decir que tengo que modificar una ley… Cuando una ley no sirve a la sociedad, no sirve la ley.»

En ese sentido, enfatizó la importancia de implementar mecanismos para monitorear el impacto real de las normas vigentes en la comunidad y adaptar las regulaciones a la dinámica cambiante de internet.

EducaciĂłn, regulaciĂłn estatal y salud mental

Por su parte, el Dr. Alberto Trimboli (doctor en PsicologĂ­a y titular de la AsociaciĂłn Argentina de Salud Mental) alertĂł sobre las graves consecuencias que el juego patolĂłgico causa en la poblaciĂłn juvenil, vinculando el endeudamiento temprano con el aumento de la vulnerabilidad en salud mental:

«Las tasas de suicidio han crecido y entre las causas están las deudas que toman las personas adolescentes con las casas de apuestas legales e ilegales.»

Trimboli señaló la urgencia de regular la exposición de los menores a las plataformas y llevar la prevención a las aulas. Destacó que, dado que el mundo digital suele desbordar la alfabetización tecnológica de los adultos y docentes, resulta primordial crear espacios educativos específicos para enseñar a los estudiantes cómo manejarse de forma crítica y segura en las redes. Asimismo, recordó los antecedentes internacionales donde grandes corporaciones tecnológicas fueron demandadas por incorporar intencionalmente diseños adictivos en sus productos.

Asistencia en el territorio sin «demonizar» la tecnología

Desde la perspectiva de la gestión pública, el Lic. Lucas Haurigot Posse (secretario de Estado de Políticas Integrales sobre Adicciones) brindó detalles sobre la demanda creciente de atención en la provincia. Detalló que desde 2024 funciona un CEPLA específico en adicciones sin sustancia en Villa Luján (Juan José Paso y Don Bosco), donde la demanda de consultas por abuso de entornos digitales y apuestas creció un 15%.

Haurigot Posse aclaró que el enfoque institucional no debe centrarse en proscribir las herramientas tecnológicas, sino en intervenir sobre el uso problemático:

«Demonizar la tecnología es un error grave. El tema es el uso y abuso que a veces hacen nuestros adolescentes, jóvenes y adultos, que no pueden cortar y que les empieza a generar dificultades en distintos entornos de su vida.»

Breve reflexiĂłn: el deber de un Estado presente frente a la red

El avance de las ludopatías y la adicción digital en adolescentes pone de manifiesto que el mercado de las apuestas en línea opera bajo dinámicas diseñadas para captar la atención y el impulso sin reparar en la edad ni en las consecuencias psicosociales.

Abordar este escenario exige superar la respuesta represiva o la prohibición ingenua. Requiere, en cambio, un Estado presente que asuma la alfabetización digital como un contenido escolar indispensable, establezca regulaciones estrictas a las empresas operadoras y garantice redes sanitarias con capacidad de respuesta. Proteger a las juventudes de la ludopatía digital no es solo una discusión normativa: es una obligación ética para resguardar la salud mental y el futuro de las nuevas generaciones.

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