CERELA: cinco décadas de ciencia tucumana que transforma la salud y trasciende fronteras

El Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA), fundado en Tucumán y con una trayectoria de 50 años, se erige como una institución fundamental para la ciencia, la salud pública y el desarrollo socioproductivo de la región y el mundo. Su presencia en la cotidianidad de los tucumanos no es una abstracción teórica: se materializa a diario en programas de nutrición, desarrollos biotecnológicos y soluciones concretas orientadas al cuidado de la comunidad. Esta trascendencia de la labor científica local en el impacto social motivó, precisamente, un expreso reconocimiento por parte del Poder Legislativo de la provincia para destacar y respaldar el trabajo de sus equipos de investigación.

Uno de los hitos de mayor impacto en la provincia es el programa Yogurito Escolar. A través de esta iniciativa impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social provincial, miles de alumnos de escuelas públicas consumen diariamente un alimento enriquecido con una cepa probiótica aislada, caracterizada y estudiada minuciosamente en los laboratorios del CERELA. Esta bacteria refuerza las defensas naturales y contribuye a la salud digestiva e inmunológica de la infancia tucumana.

Asimismo, la historia de la institución conserva hitos de alcance internacional como la Leche Bio, un desarrollo pionero concebido en colaboración con el Hospital de Niños de la provincia. Este avance sentó un precedente global al constituirse como el primer alimento con propiedades terapéuticas y de prevención, anticipándose en el tiempo a formulaciones comerciales y productos funcionales que posteriormente se difundieron en los mercados de todo el mundo.

Detrás de estos logros existe una valiosa tarea acumulada a lo largo de medio siglo. El cepario del CERELA resguarda hoy un catálogo de más de 3.000 cepas bacterianas autóctonas. Este verdadero patrimonio biológico es el resultado de un minucioso trabajo de exploración y aislamiento a partir de matrices locales como quesos artesanales, frutas, verduras y yogures tradicionales. Cada cepa conservada representa un potencial científico y biotecnológico único al servicio de la sociedad.

Este recorrido histórico lleva la impronta de pioneros de la investigación científica regional como el Dr. Guillermo Oliver y la Dra. Aída Pesce de Ruiz Holgado, cuyos equipos sentaron las bases metodológicas y de rigor académico que caracterizan a la institución. Su legado continúa hoy de la mano de investigadores como el Dr. Jean Guy LeBlanc, la Dra. Roxana Medina y un calificado cuerpo de profesionales comprometidos con el rigor científico, la inocuidad alimentaria y la generación de conocimiento con un marcado sentido de responsabilidad social.

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