Durante generaciones se transmitió la idea de que la menstruación «tiene que doler» y que la única opción para las mujeres era tolerarlo en silencio. Sin embargo, la medicina actual busca derribar este mito: sufrir molestias incapacitantes cada mes no es algo normal ni un síntoma que deba minimizarse.
Aunque es habitual experimentar una molestia leve durante uno o dos días que cede con un analgésico común, el escenario cambia drásticamente cuando el dolor se vuelve severo, progresivo o interfiere con la vida cotidiana. Si el malestar impide asistir al trabajo, realizar actividad física o conciliar el sueño, se convierte en una señal de alerta inmediata.
El doctor Andrés Gómez Henson, jefe del servicio de ginecología del Hospital Avellaneda, advierte que detrás de un dolor punzante e intensificado pueden esconderse afecciones uterinas o ginecológicas como miomas o quistes de ovario. Además, el especialista señala que es fundamental prestar atención a otros síntomas acompañantes:
- Sangrados uterinos anormales o muy abundantes.
- Presencia de coágulos en el flujo menstrual.
- Menstruaciones que duran más días de lo habitual.
- Ciclos menstruales que se adelantan con frecuencia.
Ante cualquiera de estas señales, el paciente debe acudir directamente al Servicio de Ginecología del Hospital Avellaneda. La atención médica se realiza en los consultorios del servicio bajo las siguientes modalidades:
- Horario de atención: De lunes a viernes, de 7:00 a 13:00 hs.
- Atención espontánea: Consulta por orden de llegada (ideal para evaluar síntomas recientes o dudas puntuales).
- Turnos programados: Disponibles especialmente para pacientes que provienen del interior de la provincia o personas de mayor edad.





