Por JUAN JOSE URCHEVICH
Y no es exagerado decir que hizo historia. Solo basta con hacer un flashback hasta el año 2007. La situación de Atlético por esos años. En el “infierno” del Argentino A. Jugando en canchas que no correspondían a su historia. Regalando su desvencijado prestigio por aquel entonces.
Y llegó este chiquitín de Simoca. De apellido y aspecto conocido, ya que su hermano Walter había quedado en las puertas del ascenso del 2005 con Atlético. Apenas Jorge Raúl Solari lo hizo debutar en aquella tarde de San Juan, en la cancha de Desamparados, ya demostró que llegaba para dejar huella. Lo que no sabíamos, era el tamaño incalculable de la misma.
Debut y gol. Primera temporada y ascenso, con más goles. Más ascensos y más gargantas enrojecidas. Un gol más lindo que otro. El Pulga Luis Miguel Rodríguez aparece en cada foto importante de la mejor etapa histórica del Decano. Dejó boquiabiertos a los de aquí y los de más allá, sobre todo a estos últimos, que no suelen mirar hacia el interior, mucho menos al Norte.
Pero el talento del pulga no tan solo se mide en su pie derecho. Sino en esa inteligencia y picardía que solo logra pulir el potrero. No era el más rápido, pero siempre llegaba primero. No era el más habilidoso, pero siempre dejaba pagando a sus marcadores. Entendía el juego, como pregonaba un tal César Luis Menotti que quería que fueran sus jugadores.
Una vez el Gato Sessa le dio la mano cuando le colgó la pelota del ángulo. Otra vez le tiraron 100 pelotas de la tribuna cuando llegó al centenar de tantos. Le hizo goles a River en el Monumental y la descosió contra Boca en la Bombonera. Puso de rodillas al gigante Independiente con un gol de mitad de cancha. El Pulga fue un catálogo de goles lindos. Elija el que quiera. De emboquillada, de tiro libre, los penales haciendo el saltito, al ángulo, picándola, por debajo de la barrera, en fin… un genio de esos que suelen salir una vez cada tanto.
Y cuando salen y se consagran, inspiran a multitudes y suelen cambiar la historia. Como lo hizo el Pulga con ese Atlético que andaba a la deriva y lo llevó a los más alto de la provincia, del país y de América.





