Por Redacción
ABC Prensa
La frase resume en pocas palabras una paradoja desgarradora: “Hace nueve años que me vengo formando gracias a que el Estado financia mi formación, pero de repente el mismo Estado decide dejar de financiarme y dejarme en la calle o que me vaya afuera del país”.
El testimonio pertenece a Débora, una de las 400 personas en todo el país —16 de ellas en Tucumán— que el pasado 31 de julio se quedaron sin trabajo tras finalizar sus becas postdoctorales en el CONICET.
Su historia no es un caso aislado, sino el reflejo directo del recorte y la parálisis que atraviesa el sistema científico argentino. En la reciente jornada de protesta nacional, que en Tucumán tuvo su epicentro en las puertas de la Casa Histórica, trabajadores de la ciencia, la tecnología y el ámbito universitario visibilizaron una situación que califican de “crítica e incierta”.
Nueve años de carrera y el abismo de la desocupación
Para comprender la magnitud del conflicto, es necesario revisar cómo funciona el trayecto científico. Los becarios postdoctorales son profesionales que ya han completado una carrera universitaria y seis años de formación doctoral. Tras concursar nuevamente para acceder a tres años de etapa postdoctoral, el paso siguiente es la postulación para ingresar a la Carrera del Investigador Científico (CIC), el momento en que finalmente pasan a formar parte de la planta permanente o a tener una relación de dependencia con el Estado.
Sin embargo, el desfinanciamiento alteró las reglas del juego. “Después de nueve años de repente ahora nos encontramos en la calle porque recién sabremos los resultados de ese concurso en agosto del año que viene. Esto no sucedía antes, es algo nuevo”, explica Débora.
A la falta de continuidad laboral se suma la pérdida del poder adquisitivo. Con salarios que se ubican por debajo de la línea de pobreza, los investigadores debían utilizar parte de sus propios ingresos para financiar los insumos de sus proyectos. Hoy, esa opción es inviable.
Frente a la desocupación, las alternativas de supervivencia para profesionales altamente capacitados son escasas o extenuantes:
- Búsqueda en su área: Investigadores dedicados al trabajo territorial con barrios populares y relevamientos socio-habitacionales intentan reinsertarse en el ámbito privado o en estudios de impacto ambiental, sin conseguir resultados hasta el momento.
- Universidad desfinanciada: La apertura de concursos en las facultades también se encuentra virtualmente paralizada por el recorte a las universidades públicas.
- Sobrecalificación y empleo informal: “Estoy buscando trabajos de otra cosa, pero resulta que a veces estamos sobrecalificados (…) Estoy pensando si tengo mi auto, si trabajo de Uber, pero no sé si voy a poder sostener el auto”, relata Débora.
Ajuste, despidos y el recorte del 90% en investigación
La protesta frente a la Casa Histórica de Tucumán unió el reclamo de los despedidos y la comunidad científica del CONICET con las demandas del gremio docente y universitario (ADIUNT).
Desde los equipos de investigación advierten que se está combatiendo un verdadero “cientificidio”:
- Corte de fondos: Afirman que el financiamiento para investigar se redujo en un 90% y que los subsidios se cortaron de manera imprevista y sin previo aviso, dejando líneas de trabajo enteramente truncadas.
- Defensa del sistema: Remarcan que el reclamo no pasa únicamente por los salarios, sino por “sostener un sistema de ciencia que esté al servicio de la sociedad”.
El conflicto universitario y el incumplimiento de la ley
A la problemática del CONICET se le suma la tensión por el presupuesto universitario. Desde ADIUN señalaron que el Gobierno nacional incumple la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso, ratificada con fallos favorables por la justicia e incluso dejada firme por una medida cautelar de la Corte Suprema de Justicia.
- El desfasaje salarial: La ley contempla una recomposición del 55% para el período diciembre de 2023 a octubre de 2025.
- La postura oficial: Desde el gremio denuncian que el Gobierno ofreció de forma unilateral un 21% a través de un acta acuerdo como maniobra para eludir la aplicación de la ley y dilatar la discusión paritaria.
Entre el congelamiento de fondos, salarios empujados a la pobreza y la falta de certezas para el futuro, la comunidad científica tucumana y nacional continúa movilizada en defensa de la universidad pública, las becas estudiantiles y la soberanía científica del país.







