Prediabetes: una seƱal de alerta silenciosa que se puede revertir a tiempo

La prediabetes se ubica en una zona gris del metabolismo: los niveles de azúcar en sangre superan el rango saludable, pero todavía no alcanzan las cifras para diagnosticar diabetes. Al no presentar síntomas, suele avanzar sin hacer ruido, lo que convierte a los chequeos de rutina en la principal herramienta de diagnóstico.

De acuerdo con la médica María Cristina Du Plessis, jefa del Departamento de Enfermedades Crónicas y No Transmisibles del Programa Integrado de Salud (PRIS), la condición se identifica cuando la glucemia en ayunas oscila entre 100 y 125 mg/dl, o cuando la prueba de tolerancia oral a la glucosa marca entre 140 y 199 mg/dl a las dos horas. Valores por encima de esos límites (126 mg/dl en ayunas o 200 mg/dl tras la prueba) confirman el diagnóstico de diabetes.

Esta alteración refleja una menor capacidad del organismo para procesar la glucosa, proceso en el que la insulina y tejidos clave como el hígado, los músculos y la grasa corporal pierden eficiencia. Aunque no genera molestias inmediatas, la prediabetes eleva el riesgo cardiovascular y puede comenzar a dañar arterias y órganos.

El perfil de riesgo abarca a mayores de 45 años, personas con sobrepeso u obesidad, hipertensión, tabaquismo, triglicéridos altos o colesterol HDL bajo, así como a mujeres con antecedentes de diabetes gestacional. Sin intervención médica ni cambios de conducta, cerca del 30% de los pacientes evoluciona hacia diabetes en un plazo de cinco años.

La buena noticia es que el cuadro es reversible. Investigaciones clínicas demuestran que perder entre un 5% y un 7% del peso corporal, sumado a una dieta equilibrada y ejercicio regular, permite restituir la glucemia a parÔmetros normales. En determinados casos, los profesionales evalúan también el apoyo farmacológico.

Identificar la prediabetes representa una oportunidad para frenar el desarrollo de patologĆ­as crónicas antes de que aparezcan secuelas permanentes. Ante la presencia de factores de riesgo, la recomendación es no esperar a sentir malestar y realizar la consulta mĆ©dica. Para ello, los usuarios pueden dirigirse a la red del sistema pĆŗblico de salud —que incluye Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), policlĆ­nicas y hospitales de segundo y tercer nivel— donde se efectĆŗan los controles de glucemia y se brinda orientación profesional.

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