Tensión política en Graneros: denuncias cruzadas, acusaciones de agresión y un pedido de intervención municipal

Los hechos ocurridos en la zona de «El Badén», a orillas del río Marapa en Graneros, reavivaron el debate sobre el clima de intolerancia y las modalidades agresivas en el ejercicio de la política, donde los enfrentamientos entre sectores dirigenciales suelen postergar las demandas reales de la comunidad.

Por un lado, el diputado nacional Gerardo Huesen (La Libertad Avanza) y miembros de su equipo denunciaron haber sido acorralados, agredidos físicamente y amenazados de muerte durante una visita a la localidad. Según el legislador, las agresiones provienen de funcionarios y militantes afines a la intendenta Raquel Graneros, quienes habrían bloqueado el paso de su vehículo. Huesen desmintió categóricamente haber iniciado algún tipo de agresión y sostuvo que aportará registros audiovisuales a la Justicia para respaldar su versión de los hechos.

Por otro lado, un grupo de nueve vecinos de la zona formalizó denuncias penales en contra del diputado libertario y su comitiva. Según el testimonio de una de las denunciantes, la discusión comenzó cuando solicitaron al grupo que se retirara de la maquinaria municipal desplegada en el río. De acuerdo con este relato, Huesen habría reaccionado de forma violenta, profiriendo insultos verbales, descalificaciones y amenazas amparadas en su posición institucional. Desde la Intendencia de Graneros negaron cualquier vinculación con el episodio y rechazaron que las personas involucradas pertenezcan a la planta municipal.

El conflicto escaló rápidamente al plano institucional. Impulsado por el legislador José Macome y respaldado por dirigentes opositores, se presentó un proyecto en la Legislatura provincial para solicitar la intervención del Departamento Ejecutivo y del Concejo Deliberante de Graneros. La iniciativa, celebrada por la conducción provincial de LLA, argumenta una grave alteración del orden institucional y solicita la designación de un comisionado para auditar la gestión y convocar a nuevas elecciones.

El episodio deja expuesta una dinámica de confrontación constante donde las acusaciones cruzadas y la escalada de violencia verbal y física terminan ocupando el centro de la escena, alejando la discusión pública de las soluciones que requiere la sociedad.

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