Viajar en Tucumán, ese lujo: ahora es el turno de los colectivos interurbanos

Para sorpresa de nadie, el efecto dominó en el transporte tucumano volvió a completarse. Luego de que las líneas urbanas de San Miguel de Tucumán estrenaran el boleto a $1.700, a partir de las primeras horas de este jueves las líneas metropolitanas (100 a 142) y rurales activaron su propio incremento del 36%. Viajar desde el Gran Tucumán o el interior hacia la Capital dejó de ser una rutina para convertirse en un verdadero presupuesto.

El nuevo cuadro tarifario

Las validadoras ya cobran los siguientes montos según la distancia del viaje:

  • Código 100 (Intramunicipal): $1.700
  • Código 101: $1.833
  • Código 102: $2.102,50
  • Código 103: $2.249,25
  • Código 104: $2.396
  • Códigos 105 y 106: $2.665
  • Código 107: $2.810
  • Código 108: $3.105

Tarifas modernas, servicio del siglo pasado

Más allá de las matemáticas, el principal malestar de la sociedad radica en la enorme brecha entre lo que se paga y lo que se recibe a cambio. El bolsillo del usuario se actualiza a ritmo inflacionario, pero las unidades no parecen enteradas:

  • Precios ejecutivos, viajes compartidos: Los usuarios de las líneas interurbanas pagan boletos que superan los $2.500 por tramo, pero viajan hacinados, en unidades con frecuencias impredecibles y, muchas veces, sufriendo desperfectos mecánicos a mitad de camino.
  • El dilema del Gran Tucumán: Quienes viven en Yerba Buena, Tafí Viejo o Las Talitas y trabajan en el centro deben destinar una fortuna mensual para un viaje diario que rara vez garantiza puntualidad o un mínimo de comodidad.

El impacto económico en el día a día

El incremento golpea directamente la estructura de los hogares tucumanos, obligando a recalcular los gastos fijos:

  • Presupuesto mensual por las nubes: Un trabajador que dependa, por ejemplo, del Código 104 para ir y volver de lunes a viernes, gastará casi $4.800 diarios. Al mes, esto se traduce en más de $95.000 invertidos únicamente en llegar al trabajo.
  • Recorte en el consumo: Al ser el transporte un gasto obligado, el ajuste familiar recae automáticamente en otros sectores. Menos compras en el comercio local, menos salidas y una economía interna que se resiente todavía más.

El sistema de transporte tucumano vuelve a subir la vara de sus precios, dejando la calidad del servicio —una vez más— en lista de espera.

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