SAN MIGUEL DE TUCUMÁN. — La Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH) notificó oficialmente a Marcos Eduardo Ramos, el nieto recuperado número 128, la restitución de su identidad biológica completa. El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) confirmó su filiación paterna con Pastor Dante Campos, víctima de desaparición forzada durante la última dictadura cívico-militar argentina. El hallazgo se produjo tras un entrecruzamiento de datos en el que las muestras de ADN aportadas por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos, arrojaron un 99,99% de compatibilidad biológica con Ramos. El Ministerio Público Fiscal detalló que con este peritaje se completa el proceso iniciado en agosto de 2018, cuando el mismo organismo del Estado había acreditado el vínculo materno del afectado con Rosario del Carmen Ramos, también desaparecida por el terrorismo de Estado en la provincia norteña. La confirmación científica se incorpora de manera inmediata al debate judicial de la causa penal, cuya elevación a juicio fue dictada en abril de 2025. El próximo 17 de junio comenzará el juicio oral y público que analizará los delitos de sustracción, retención, ocultamiento y sustitución de identidad cometidos en perjuicio de Ramos y de su medio hermano mayor, Elías Ismael Suleiman. El único acusado que llegará al banquillo de los acusados es el ex capitán Carlos Alberto Vega, quien se desempeñaba como jefe de Actividades Especiales de Inteligencia del Destacamento 142 del Ejército Argentino en Tucumán en 1976. Debido al fallecimiento de los restantes imputados durante la instrucción del expediente —entre ellos el presunto apropiador directo y miembro del Personal Civil de Inteligencia, Víctor Lucio Sánchez—, Vega será juzgado en calidad de partícipe necesario. De acuerdo con la instrucción judicial coordinada por el fiscal general Pablo Camuña, los hechos se desencadenaron a finales de 1976. Tras la desaparición previa de su padre y la posterior captura de su madre, Marcos Ramos —de cinco meses de vida— y Elías Suleiman —de ocho años— fueron secuestrados en un operativo ilegal y trasladados a un centro de detención en Tafí Viejo, donde se procedió a su separación. Mientras que Suleiman logró escapar tiempo después y ser restituido a su familia paterna, Ramos fue inscrito mediante documentación apócrifa, alterando de forma deliberada su estado civil e identidad durante 42 años, hasta el inicio de las presentaciones ante la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y las investigaciones fiscales complementarias. Navegación de entradas El eco de una lucha que no se apaga: Tucumán marchó con el corazón en la plaza