El pan rozó los $4.000 en Tucumán: la asfixia tarifaria empuja al alimento básico al límite

El costo de vida en Tucumán suma un nuevo golpe al bolsillo popular: el kilo de pan de referencia alcanzó un techo de $4.000 en el microcentro (entre $3.500 y $4.000 según la zona). Aunque el sector acordó con el Gobierno provincial mantener congelado el precio del pan francés común por considerarlo, sin exageraciones, el almuerzo principal de miles de familias golpeadas por la crisis, el resto de los productos (tortillas, facturas, sandwichería) sufrió incrementos inevitables.

El motivo de este ajuste ya no responde únicamente al precio de la harina o las paritarias, sino al estallido de los costos fijos de producción.

Los factores centrales de la crisis sectorial

  • Tarifas de servicios insostenibles: Los panaderos advierten que la luz y el gas se volvieron el gasto más pesado de la estructura. Un local de despacho promedio afronta facturas mensuales de $1.000.000 a $1.500.000 de electricidad y entre $200.000 y $300.000 de gas.
  • Cierres y pérdida de rentabilidad: En lo que va de 2026, 83 establecimientos cerraron definitivamente en la provincia. Trabajar únicamente con el pan francés deja margen nulo de ganancia; una panadería necesita vender al menos 1.000 kilos diarios para sostenerse, cifra hoy inalcanzable para la mayoría.
  • Retenciones al dinero digital: Ante la falta de efectivo en la calle, hasta un 40% de las ventas se cobra mediante transferencias o tarjetas. Ese dinero ingresa directo al sistema bancario, donde sufre múltiples retenciones e impuestos que reducen aún más la caja diaria.
  • Exilio hacia el interior provincial: Producir en San Miguel de Tucumán se volvió inviable por la presión tributaria municipal. Diversas plantas migraron sus fábricas a municipios como Banda del Río Salí, Alderetes o Lules para acceder a exenciones fiscales y ofrecer costos menores.
  • Reconversión forzada a cafeterías: El modelo tradicional de venta exclusiva de pan está en extinción. Para evitar la quiebra, las panaderías y las nuevas franquicias mutan a formatos de cafetería, almacén y sandwichería, destinando solo un 7% de su espacio a los productos de panificación tradicionales.
Scroll al inicio