Cada 1° de agosto, la costumbre de tomar caña o té de ruda se repite en miles de hogares como un ritual para alejar los males y darle la bienvenida a un nuevo ciclo. Sin embargo, detrás de esta tradición ancestral —especialmente arraigada en el Noroeste argentino— existen riesgos concretos para la salud si no se consume con precaución.
Desde el ámbito médico, la Dra. Siomara Bertolli, jefa de Consultorios Externos del Hospital de Niños, advierte que esta infusión debe evitarse por completo en niños, embarazadas y adultos mayores. La planta contiene sustancias tóxicas que pueden desencadenar desde malestares gastrointestinales (náuseas, vómitos y dolor abdominal) y mareos, hasta complicaciones más severas en estos grupos vulnerables.
Ni medicina ni tratamiento
A pesar de que popularmente se le atribuyen propiedades para calmar cólicos o malestares digestivos, la especialista aclara que no existe evidencia científica que respalde sus supuestos beneficios medicinales. El té de ruda funciona exclusivamente como un símbolo cultural y de protección, pero no constituye un tratamiento ni una forma de prevenir enfermedades.
Para garantizar la salud, en lugar de recurrir a remedios caseros sin aval científico, la recomendación profesional enfoca la prevención en pilares comprobados:
- Mantener el calendario de vacunación al día.
- Garantizar una alimentación saludable y un buen descanso.
- Consultar al médico ante los primeros síntomas de cualquier dolencia.
¿Qué pasa con los adultos sanos?
Para aquellos adultos sin condiciones médicas de riesgo que deseen mantener viva la costumbre, la recomendación de la Dra. Bertolli es clara: moderación absoluta. Limitar el consumo a apenas uno o dos sorbos el primer día del mes es suficiente para cumplir con la tradición sin exponer el organismo a dosis elevadas de las toxinas naturales de la planta.





