Osvaldo Jaldo decidió romper el libreto de la prudencia institucional para convertir la rosca política en una declaración de guerra con fecha y hora. Con chicanas teñidas de ironía, el mandatario le puso música a la interna del PJ y le trazó un límite tajante a la oposición libertaria.
El dardo principal tuvo un destinatario directo con nombre y apellido: Juan Manzur. Jaldo cuestionó la falta de «coraje y decisión» del senador nacional para formalizar sus intenciones provinciales y le dedicó una metáfora filosa a su entorno, al acusarlo de mandar a sus «caniches a ladrar» en la prensa en lugar de dar la cara. Con la máquina del peronismo alineada tras su figura, Miguel Acevedo y Rossana Chahla, el gobernador acortó los tiempos de la especulación: «A él y a sus caniches los espero el 9 de mayo de 2027 en las urnas».
Pero el reparto de acidez electoral no terminó en la interna partidaria. Al ser consultado por la irrupción del vicejefe de Gabinete de la Nación y dirigente de La Libertad Avanza, Lisandro Catalán, Jaldo ensayó un aplauso irónico por dejar los «amagues», aunque le adosó una profecía despectiva:
- El techo a La Libertad Avanza: «Celebró» la bravura del libertario por anotarse en la carrera a la Gobernación, pero disparó que de ahí no se mueve: «Que no tenga dudas de que Catalán no va a pasar de candidato; hasta ahí va a llegar».
- Aviso a los «porteños»: Apuntó también a figuras como Mariano Campero y a quienes amagan con desembarcar respaldados por la política capitalina: «Amenazan con venir con medio Buenos Aires a largar la candidatura, pero acá votan los tucumanos, no los porteños».
Sin dejar espacio a las medias tintas ni a los acuerdos de pasillo, el gobernador dejó claro que no piensa ceder el centro del escenario ni ante el fantasma de su antecesor ni ante el avance de las fuerzas nacionales.





