La administración de los recursos pĆŗblicos ha vuelto a encender la mecha de la tensión polĆtica en TucumĆ”n. Esta vez, el escenario del conflicto es el Fondo de Desarrollo del Interior (FDI), un flujo de recursos vital para la obra pĆŗblica municipal que hoy mantiene enfrentados al intendente de Concepción, Alejandro Molinuevo, y al Gobierno provincial encabezado por Osvaldo Jaldo.
El reclamo de la «Perla del Sur»
Desde el municipio de Concepción, la postura es de alerta financiera. Molinuevo, aliado del sector libertario, denunció públicamente que la Provincia mantiene una deuda que asciende a los $ 700 millones, correspondiente al mes de abril.
El argumento tĆ©cnico de la Municipalidad se sostiene en la Ley N.Āŗ 6650, la cual āsegĆŗn la interpretación del Ejecutivo municipalā establece un sistema de Ā«goteo diarioĀ». Bajo esta lógica, los fondos deberĆan acreditarse de forma automĆ”tica y constante, algo que, aseguran, no ha ocurrido en los tiempos esperados, afectando la previsibilidad de la gestión local.
La respuesta tƩcnica de Hacienda
La rĆ©plica desde la Casa de Gobierno no tardó en llegar. La SecretarĆa de Hacienda, dependiente del Ministerio de EconomĆa, desmintió categóricamente la existencia de atrasos. SegĆŗn el Ć”rea económica, el sistema administrativo tiene tiempos que el municipio parece estar ignorando:
- MetodologĆa de pago: La Provincia sostiene que los fondos de un mes (en este caso, abril) se devengan y se transfieren alrededor del dĆa 15 del mes siguiente.
- Estado actual: Aseguran que el FDI de abril estĆ” siguiendo el curso normal administrativo y serĆ” depositado en mayo, tal como sucede con el resto de los municipios del interior.
- Desestimación: Para Hacienda, no existe deuda técnica, sino una solicitud de «adelantos fuera de norma» por parte de la gestión de Molinuevo.
La postura de Jaldo: NĆŗmeros sobre la mesa
En medio de este cruce de comunicados y declaraciones, el gobernador Osvaldo Jaldo buscó bajar el tono a la confrontación mediĆ”tica, pero manteniendo la firmeza en la revisión de las cuentas pĆŗblicas. El mandatario convocó formalmente al intendente Molinuevo a una mesa de trabajo con el Ministerio de EconomĆa y Producción.
Ā«Si no se debe, no se debe. Y si se debe, la provincia se tiene que poner al dĆaĀ», sentenció Jaldo.
La propuesta del Ejecutivo provincial es clara: una evaluación técnica conjunta para determinar si el reclamo de los $ 700 millones tiene sustento contable o si se trata de una interpretación errónea de los plazos administrativos por parte del municipio.
Un trasfondo polĆtico insoslayable
MĆ”s allĆ” de los tecnicismos financieros, la disputa deja entrever la grieta polĆtica. Concepción se posiciona como un bastión opositor con sintonĆa libertaria, lo que aƱade una capa de complejidad al reclamo. Mientras el municipio exige autonomĆa y celeridad en los fondos por ley, la Provincia defiende su calendario de pagos y su rol como administrador central de los recursos.
Las próximas horas serĆ”n clave para ver si Molinuevo acepta la invitación de Jaldo y si, finalmente, los nĆŗmeros logran saldar una discusión que, por ahora, parece mĆ”s polĆtica que contable.





