Furia en los valles: el Zonda azotó Tafí y encendió las alarmas por incendios y destrozos

El paisaje apacible de la alta montaña tucumana mutó de golpe en un escenario de visibilidad nula, tierra en suspensión y un calor sofocante. La irrupción de un feroz viento Zonda sobre los Valles Calchaquíes volvió a poner a prueba la infraestructura de la zona y la resistencia de los vecinos, quienes vivieron horas críticas signadas por voladuras de estructuras, focos de fuego incontrolables y el colapso temporal de los servicios básicos.

Las huellas del temporal en el valle

La combinación de ráfagas que quebraron la barrera de los 80 km/h y una humedad ambiental que se desplomó a niveles mínimos dejó consecuencias inmediatas en puntos como Tafí del Valle, La Ovejería, El Mollar y las inmediaciones de Amaicha.

  • El peligro del fuego: Las chispas de algún tendido eléctrico dañado o el descuido humano bastaron para que la vegetación seca ardiera en cuestión de segundos. Bomberos Voluntarios y brigadas de Defensa Civil debieron desplegar un trabajo a destajo contra frentes de llamas impulsados de manera errática por las ráfagas.
  • Infraestructura dañada y cortes: Árboles caídos, postes quebrados y chapas arrancadas de cuajo fueron la postal recurrente. Múltiples sectores quedaron a oscuras por la interrupción del suministro eléctrico, lo que también afectó las comunicaciones y el bombeo de agua en varias localidades.
  • Incertidumbre en las rutas: El trayecto por la Ruta Provincial 307 se volvió altamente peligroso. Las ráfagas cruzadas y las gigantescas nubes de polvo obligaron a los conductores a transitar a paso de hombre para evitar accidentes en la montaña.

Un horno natural: ¿por qué se produce el Zonda?

Aunque para los habitantes del NOA es un conocido impredecible, el Zonda responde a un proceso físico fascinante conocido como efecto Foehn.

Todo arranca a miles de kilómetros, en el Océano Pacífico. Masas de aire cargadas de humedad avanzan hacia el continente y chocan contra la pared natural de la Cordillera de los Andes. Al verse obligadas a ascender para superar las altas cumbres, esas nubes se enfrían y descargan toda su agua en forma de intensas lluvias y nevadas del lado chileno.

Sin embargo, al cruzar la cima y descender hacia las provincias argentinas, la historia cambia. El aire, ya completamente seco, cae vertiginosamente por las laderas orientales. Al comprimirse a medida que baja hacia los valles, se calienta a razón de unos 10 °C por cada mil metros de descenso. Cuando finalmente golpea zonas como Tafí del Valle, el viento no solo llega a velocidades destructivas, sino transformado en una ráfaga hirviente que eleva la temperatura en minutos y seca por completo el ambiente.

¿Qué se espera para las próximas horas?

El paso del Zonda suele ser el preludio de un quiebre brusco en el estado del tiempo. Se anticipa que tras el pico del fenómeno empiece a ingresar un frente frío desde el sector sur, un recambio de aire que traerá un alivio paulatino frente al calor sofocante y ayudará a aplacar las ráfagas.

Mientras la rotación del viento termine de consolidarse, el riesgo de incendios forestales se mantiene en niveles críticos. Las autoridades y los cuerpos de rescate insisten en no realizar ningún tipo de quema ni fogata al aire libre, asegurar techos o materiales sueltos en las viviendas, y limitar la circulación en las rutas de montaña hasta que la visibilidad se restablezca por completo.

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