El gobernador Osvaldo Jaldo afirmó que el crecimiento de sectores puntuales como la minería o la energía no se traslada a la microeconomía de la población. Durante un análisis de la coyuntura nacional y provincial, advirtió sobre el impacto directo que el estancamiento produce en el comercio, las pymes y los hogares tucumanos.
Entre los indicadores más alarmantes, Jaldo destacó la caída constante en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), síntoma claro del retroceso en la compra de insumos básicos y alimentos. Esta desaceleración, según remarcó, ya deriva en el cierre de empresas familiares con años de trayectoria, la imposibilidad de reinsertar laboralmente a los trabajadores despedidos y el riesgo de agravar problemáticas de salud y nutrición.
A este escenario se suma el sobreendeudamiento de los asalariados. Ante ingresos que resultan insuficientes para cubrir los gastos diarios, tanto trabajadores del sector público como del privado recurrieron masivamente al crédito, comprometiendo en varios casos la totalidad de sus haberes.
Frente a la postura del Poder Ejecutivo Nacional de no intervenir en los conflictos financieros entre privados, Jaldo diferenció la posición del Gobierno provincial. Aunque reconoció que las finanzas locales continúan ajustadas, confirmó que se analizan alternativas técnicas para aliviar la carga crediticia de las familias y sostener el dinamismo de la economía regional.





