El Gobierno nacional y los analistas económicos celebraron el último dato oficial: en mayo, la inflación del país se ubicó en un 2,1%, bajando un escalón respecto a los meses anteriores. En Tucumán, el número local estuvo un pelín más arriba, tocando el 2,2%. Con esto, la provincia acumula un 15,2% de aumento de precios en lo que va del año. Sin embargo, más allá de la «sorpresa favorable» que festejan los mercados, la realidad se vive de forma muy distinta según el hogar.
Las personas detrás de los porcentajes: ¿A quiénes golpea más?
La inflación no afecta a todos por igual, y el último mes dejó en evidencia una brecha dolorosa: los hogares más vulnerables son los que terminan pagando el costo más alto.
- Jubilados y desocupados, al frente de la crisis: En mayo, la inflación golpeó con más fuerza a las familias con jefes de hogar jubilados (2,06%) o desocupados (2,04%). El motivo es directo y cotidiano: los medicamentos, la atención en salud y los alimentos básicos fueron los rubros que más subieron, y son precisamente las necesidades de las que estos sectores no pueden recortar.
- La brecha entre ingresos: Si dividimos a la sociedad por sus ingresos, el 20% de las familias más postergadas sufrió una inflación del 2,1% en mayo debido a la suba de la comida. En contraste, el 10% más rico de la población percibió un 1,8%, ya que sus gastos suelen volcarse a rubros como hotelería o recreación, que este mes aumentaron por debajo del promedio.
- Los trabajadores asalariados, un poco más cubiertos: Quienes cuentan con un trabajo en blanco y obra social sintieron el impacto de forma un poco más moderada (1,91%), en gran parte porque la cobertura médica formal absorbe los golpes que en otros hogares se pagan directo del bolsillo.
¿Qué fue lo que más aumentó en el año?
Si miramos el mapa completo de estos primeros cinco meses en la provincia, la canasta tucumana se vio fuertemente sacudida por dos sectores clave:
- Comunicaciones (25,4%): El aumento en las tarifas de la telefonía móvil se convirtió en el principal motor de las subas de mayo, afectando la conectividad de todos los tucumanos.
- Educación (24%): El inicio del ciclo lectivo y las cuotas escolares representan el segundo incremento más pesado del año, una carga directa para las familias con hijos en edad escolar.
La mirada hacia adelante
Desde el Ministerio de Economía confían en que la inflación se mantendrá en torno al 2% o un poco menos para el mes de junio, ayudada por una menor presión estacional.
De todas formas, los especialistas advierten que la inflación subyacente (el «núcleo» de los precios cotidianos que no dependen de subsidios o tarifas fijas) se enfrenta a un piso duro de romper. Para la gente de a pie, la expectativa no está puesta en los gráficos financieros, sino en que esa desaceleración prometida se empiece a notar, de una vez por todas, en las góndolas y en el humor social.
Para cuidar el mango en un escenario donde los alimentos y los servicios no dan tregua, la clave no es solo «gastar menos» (que a veces ya es imposible), sino gastar de manera más inteligente.
Acá tenés una guía con estrategias prácticas y reales para defender el presupuesto familiar:
🛒 Alimentos: El arte de ganarle a la góndola
El rubro que más golpea a los hogares se puede optimizar con un poco de estrategia y rompiendo la inercia de la rutina:
- El poder del stockeo inteligente: No compres por unidad lo que sabés que vas a consumir sí o sí en los próximos tres meses (arroz, fideos, aceite, papel higiénico, productos de limpieza). Las compras comunitarias o en mayoristas entre familiares o vecinos bajan los costos drásticamente.
- Volver a la verdulería de barrio y de estación: Los supermercados suelen tener la verdura y la fruta mucho más cara. Elegí siempre lo que es «de estación»; no solo es más barato porque hay abundancia, sino que es de mejor calidad.
- Cuidado con las «falsas promos»: El clásico 2×1 o 3×2 a veces esconde un precio inflado en la primera unidad. Mirá siempre el precio por kilo o por litro en el cartelito de la góndola para saber si realmente estás ahorrando.
- Las marcas menos conocidas valen la pena: Muchas «segundas marcas» son fabricadas por las mismas empresas líderes, pero con otra etiqueta. Animate a probarlas; el ahorro puede ser de entre un 30% y un 40%.





