La interna dentro del Partido Justicialista de Tucumán alcanzó un punto de quiebre de cara a los comicios provinciales del 9 de mayo de 2027. El gobernador Osvaldo Jaldo descartó de forma categórica la posibilidad de alcanzar un acuerdo político con el senador nacional y exmandatario Juan Manzur, ratificó que buscará la reelección junto al actual vicegobernador, Miguel Acevedo, y sostuvo que el oficialismo es el espacio «más ordenado» para la contienda electoral.
La postura del mandatario se conoció tras una serie de declaraciones cruzadas entre ambos sectores. Días atrás, Manzur había acusado al gobierno provincial de aplicar «aprietes» a dirigentes, sostener que el PJ tucumano estaba «secuestrado» y equiparar políticamente a Jaldo con el dirigente de La Libertad Avanza, Lisandro Catalán, al señalar que ambos representan al presidente Javier Milei en la provincia.
Jaldo rechazó las críticas sobre su vinculación con el espacio liberal argumentando su trayectoria local. A su vez, evitó profundizar el choque directo sobre las denuncias de presiones políticas: «Si él habla de apriete, es porque conoce muy bien ese sistema», contestó.
Además de la fórmula gubernamental, el jaldismo dejó definidas otras candidaturas clave, como la postulación de Rossana Chahla para la intendencia de San Miguel de Tucumán, mientras avanza en el armado de los nombres para los municipios del interior. Con este esquema, el gobernador emplazó a los sectores opositores de la interna —incluido el manzurismo— a oficializar sus propuestas en los plazos legales, cuya fecha límite de inscripción de listas ante la Junta Electoral Provincial está fijada para el 9 de abril de 2027.
Aunque en las elecciones de medio término de 2025 ambos dirigentes compartieron lista bajo el frente Tucumán Primero, la relación actual muestra una fractura sin puentes de diálogo. La disputa abre un escenario de división en el peronismo tucumano, que ya acumula antecedentes de alta tensión política entre ambos líderes, como las primarias de 2021 y los contrapuntos legislativos de 2016. De consolidarse la ruptura, el oficialismo concurrirá fragmentado a las urnas el próximo año.





