El «Colo» se tiñe de poder y Jaldo se consolida como socio estratégico

La Casa Rosada estrenó este martes una nueva fisonomía en su organigrama con la asunción formal de Diego Santilli como jefe de Gabinete de la Nación. En un Salón Blanco colmado de mística política, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se ubicó entre las figuras centrales del encuentro, dejando en claro que su provincia juega en la primera línea de las decisiones nacionales.

Jaldo compartió el protagonismo con una docena de mandatarios provinciales —entre ellos Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos)— y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Esta fuerte convocatoria no fue casual: el grupo selecto estuvo integrado por aquellos gobernadores que ya venían tejiendo una agenda fuerte de gestión con Santilli durante su paso por el Ministerio del Interior.

Una alianza que se mantiene «al rojo vivo»

Lejos de una mera visita protocolar, la presencia de Jaldo funcionó como la ratificación de un pacto político de beneficio mutuo. Tras la ceremonia, el gobernador tucumano fundamentó su participación desde una perspectiva de paridad institucional, señalando que cada actor debe «poner su granito de arena» para sacar adelante el país.

«Acompañé al jefe de Gabinete porque es un funcionario que, desde el Ministerio del Interior, siempre acompañó a Tucumán. No tengo dudas de que durante su nueva gestión lo seguirá haciendo, como así también la provincia continuará acompañando al Gobierno nacional en todo aquello que beneficie a los tucumanos», afirmó el mandatario.

Con el «Colo» ahora al mando de la botonera principal del gabinete, Jaldo apuesta fuerte a capitalizar esa sintonía previa. La estrategia es clara: mantener aceitado el diálogo directo con Buenos Aires para garantizar que las obras y los recursos sigan llegando a la provincia, consolidando a Tucumán como una pieza clave en el nuevo equilibrio de poder nacional.

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