La incertidumbre por el abastecimiento de gas durante el invierno ha puesto en alerta máxima al motor productivo de Tucumán. En una movida estratégica liderada por el gobernador Osvaldo Jaldo, las autoridades provinciales y los principales referentes de la industria se trasladaron a Buenos Aires para buscar garantías frente a un escenario que todavía no ofrece soluciones definitivas.
Los puntos clave del conflicto
A pesar de la gravedad de la situación, el ministro de Economía, Daniel Abad, trajo de su reunión con la Secretaría de Energía de la Nación un diagnóstico de «optimismo cauteloso». Los ejes principales de la negociación son:
- Disponibilidad vs. Distribución: Nación sostiene que el recurso existe, pero se investiga un «problema de mercado». La incógnita radica en determinar el destino del gas disponible y por qué no se ha asegurado aún su asignación a la región.
- Sectores en riesgo: La preocupación central recae sobre las industrias azucarera y citrícola, pilares que sostienen el empleo y las exportaciones de la provincia.
- Mesa de trabajo abierta: Se estableció un canal de diálogo permanente entre el Ministerio de Economía provincial y los subsecretarios nacionales de Energía y Combustibles Líquidos.
«La Nación sabe que debería haber gas y está tratando de establecer qué pasó… Hoy el tema no está solucionado, aunque sí está en vías de solución». — Daniel Abad, Ministro de Economía y Producción.
Representación Público-Privada
La gestión no solo involucró al sector político, sino que sentó en la mesa a los protagonistas directos del consumo industrial:
- Centro Azucarero Argentino (Jorge Luis Feijóo).
- Compañía Azucarera Los Balcanes (Catalina Rocchia Ferro).
- ACNOA – Sector Citrícola (Martín Galiana).
Perspectivas a corto plazo
Si bien el mensaje oficial de Nación es que «no debería faltar gas», la industria del Norte Grande permanece a la expectativa. El rol de la provincia ha sido el de articulador institucional, logrando que los grandes consumidores y los reguladores nacionales confronten los datos de mercado para evitar un desabastecimiento que sería catastrófico en plena zafra.
La situación se define hoy como una «tregua técnica»: hay compromiso político de suministro, pero la solución técnica y comercial sigue bajo revisión.













